Mil Pétalos

Creo que llega un momento en la vida de toda persona donde siente que está buscando algo, pero no sabe lo que es y eso le causa una sensación de vacío, la cual hace que nada le sacie.

Ese momento me llegó hace unos años, y por X circunstancias llegó a mis manos el libro de ‘Autobiografía de un Yogui’ de Paramahansa Yogananda (algo para lo que no tengo palabras para agradecer).
Tras leerlo y conmoverme profundamente (recomiendo encarecidamente su lectura, a pesar de que muchos se puedan “espantar”, a mí también me pasó pero le di una oportunidad, algo de lo que no me arrepiento) me decidí a comenzar a estudiar sus enseñanzas y practicar el método científico de Kriya Yoga, el cual Yogananda trajo a Occidente.

Algo más de tres años ha pasado desde entonces y tengo que decir que los resultados obtenidos en su mayoría no han sido satisfactorios, aunque asumo la total responsabilidad del resultado, ya que mi constancia ha dejado mucho que desear.
Bien es cierto, que viví una temporada en la que por diversos motivos medité cada día y seguí al pié de la letra las enseñanzas de Yogananda, y “casualidad” que los resultados que obtuve fueron más que satisfactorios, dando así un giro de 180º a mí persona y a las creencias que me regían.
Siempre fui muy escéptico, agnóstico rozando el ateísmo, pero tuve una experiencia que como antes he dicho cambió todo esto, y todo fue gracias a las enseñanzas de Yogananda. Y quiero aclarar que dicha experiencia la obtuve sólo.
Fue desde aquel día que supe cual era el camino que debía seguir (tan válido y respetable como el de cualquier otro) y es a través del sendero de Kriya Yoga, por el cual deseo seguir y llegar al final.

No voy a hablar sobre qué es el Kriya Yoga, Paramahansa Yogananda, etc. Pues podéis ver en mi Blog los varios artículos que escribí sobre estos temas, y como más de una vez he dicho ya no me espanto de las críticas que pueda escuchar sobre esto.

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